¿Tomar una postura? Parece que hoy en día es obligatorio, ya sea por una tendencia política, una fidelidad religiosa, una opinión cualquiera.
Consecuencia.
A aquellos que a veces nos encontramos en puntos intermedios con ciertos tópicos no se nos da descanso, incluso hasta se nos considera amarillistas, faltos de caracter o débiles.
Consecuencia.
A aquellos que a veces nos encontramos en puntos intermedios con ciertos tópicos no se nos da descanso, incluso hasta se nos considera amarillistas, faltos de caracter o débiles.
En mi caso, y con lo que me toca, es la discusión de si soy, o me siento (que viene a ser un poco lo mismo), chileno o peruano. O uno o lo otro, no los dos. ¿Por qué? porque dentro de los manejes culturales, en el nacionalismo y la fuerza que te arrastra a defender un solo punto de vista, ser chileno-peruano o peruano-chileno es incompatible.
Para poder hablar, criticar u opinar se debe ser, sin ambigüedades, perteneciente. En otras palabras y aterrizándolo: si eres chileno crtitica todo lo que quieras a Chile, si eres Peruano critica todo lo que quieras al Perú, pero si eres una mezcla no tienes ese derecho. Lo que queda es ser un mero observador.
Honestamente me siento mucho más chileno, lo llevo en la sangre y en mi pensamiento. Pero no puedo negar mi cariño, afecto y sangre por el Perú. Entonces ¿Qué hacer?
Soy un convencido de que la multiculturalidad es la fuerza que nos arrastra, ya sea aceptándola o en oposición a ella. Es una piedra que nos define y determina nuestro actuar. Por mi parte no apunto al nacionaliso, considero que es una forma de pensar dañina, que refugiarse en la intolerancia y en el desprecio del hermano simplemente porque nació en otra tierra o proviene de padres extranjeros es ruín y no produce ningún bien.
Los movimientos ultra derechistas cada vez obtienen más fuerza, se ve en Europa con políticas anti migratorias y xenofóbicas, pero al mismo tiempo movimientos de izquierda van resurgiendo en Latinoamérica con una fuerza que llega a sorprender, la elección presidencial de Brasil es claro ejemplo de ello, por solo mencionar un caso.
Así todo se reduce a si estás con nostros o en contra. Parece que no se podrá nunca arrancar de raíz tal mal.
Pero siempre tengo esta pregunta en mi cabeza: ¿Qué daño le hago al mundo al pensarme como un ciudadano libre, no amarrado a dogmas y pensamientos totalitaristas y absolutistas?
¿Soy mi pasaporte? ¿Soy blanco o negro?
O soy simplemente esta carne, huesos y sangre.
Mi consecuencia es ser gris en ver en mi y en los de al lado la gran gama de grises que existen.
Mi consecuencia es ser gris en ver en mi y en los de al lado la gran gama de grises que existen.
Yo pienso que las categorías apestan: peruano-chileno, rico-pobre, gringo-cholo, mujer-hombre.
ResponderEliminarDividir sólo le sirve a algunos para debilitar a otros.
Si alguien te hace dudar de tu amor por tu terruño, pues será porque no tienen nada mejor en qué ocupar su tiempo, y eso ya es indicio de que no vale la pena dedicarle el tuyo ;)
La rivalidad que existe entre ambos países mencionados refiere directamente a actos gubernamentales y empresariales, más no con las personas, ajenas a lo mencionado, de dichas nacionalidades.
ResponderEliminarAsí que en mi opinión dar críticas de lo que sucede entre Perú y Chile es válido para cualquiera y creo que quedarse callado es símbolo de aprobación ante los abusos cometidos aquí o allá por el lado de los dos.
Nunca se puede ser neutro cuando hay un tema político, es decir público y que nos compete como ciudadanos de un país.
Sin embargo entiendo tu postura, puesto que como chileno viviendo en Perú puedes entrar en discusiones de nunca acabar o peor aún, podrías encontrarte con algún xenofóbico análogo a los neo nazis de Chile.
El amor que tienes por tus dos patrias es innegable y eso no tiene que ser cuestionado por nadie, de hecho, no tiene nada que ver con la discusión "Perú vs Chile".